Virus Zika

Virus Zika

El virus Zika comienza a extenderse por todo el mundo. Asistimos actualmente a un incremento del número de casos de infección por el virus Zika debido a la expansión del mosquito Aedes Spp. Este virus provoca un cuadro clínico febril que puede traer consigo complicaciones de abordaje más complejo, especialmente en mujeres embarazadas.


El virus Zika es un virus que pertenece a la familia de los flavivirus y se transmite mediante la picadura de un mosquito de la especie Aedes spp.

Al parecer el mosquito tigre es originario de Asia y después se introdujo en África en 1991, siendo detectado en 2007 en Gabón, donde su llegada ha contribuido, sin duda, al incremento de casos de Dengue, del virus Chikungunya y como muestra un estudio reciente, del virus Zika. La expansión geográfica de esta especie invasiva de mosquito tigre en África, Europa y en América deja entrever un riesgo de propagación de la fiebre Zika en el mundo. El virus fue aislado por vez primera en el año 1947 de la sangre de un mono Rhesus centinela que se encontraba febril durante un estudio de fiebre amarilla en el bosque de Zika, Uganda.




En base al área geográfica habría dos tipos distintos de virus, uno en África y otro en Sudeste Asiático y Región del Pacífico, provocando brotes en Nigeria (1971), Costa de Marfil (1999), Senegal (1993 y 2011), Uganda (1969-1970), Malasia (1969), Pakistán (1983), Camboya (2010), Tailandia (2013), Indonesia (1981, 2013) y en la Isla Yap (2007). El brote del 2013 es el segundo brote producido por el virus Zika que se identifica en la región del Pacífico. Actualmente asistimos al resurgimiento de un nuevo brote con un caso ya diagnosticado en España.

El cuadro clínico es similar al del dengue leve. El período de incubación en seres humanos varía entre 3-6 días, después del cual se desarrolla un cuadro de inicio agudo con exantema macular o papular (90%), fiebre (65%), artritis o artralgia (65%), hiperemia conjuntival (55%), mialgias (45%), cefalea (45%) y dolor retroocular (39%). La fiebre es leve y autolimitada, mientras que el “rash” cutáneo puede generalizarse y prolongarse hasta 14 días (media de 6 días).

Otros signos y síntomas incluyen astenia, anorexia (falta de apetito), vómitos, diarrea, dolor abdominal, constipación (estreñimiento) y edema (inflamación). No se requiere de hospitalización en la gran mayoría de los casos y no se ha reportado casos con de pronóstico infausto que provoquen aumento de la mortalidad por esta causa.

Sin embargo, sí que se ha reportado algún caso de Síndrome de Guillian Barré y otro tipo de complicaciones neurológicas (encefalitis, meningoencefalitis, parestesias, parálisis facial y mielitis).

No existe vacuna para este virus, y el tratamiento es de tipo sintomatológico. Su diagnóstico está basado fundamentalmente en la detección del RNA viral a través de PCR y secuenciamiento genético en la fase aguda de la enfermedad (3-5 días desde el inicio de signos y síntomas) o en las pruebas serológicas (detección de anticuerpos específicos IgM) con posible reacción cruzada con otros flavivirus.

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